no advierto mi rostro …

no advierto mi rostroLa lluvia me aplasta el cuerpo contra el suelo la lluvia y sus cristales martilleo tenaz húmeda insistencia llueve sobre la tierra y sobre mí cada gota que  toca mi cuerpo  se funde con un pequeño pedazo   de mi piel en  inevitable cópula y se  torna de un rojo cobrizo porque la sangre salta como rebote de la lluvia y la tierra salta en busca de la sangre y nacen cuerpos nuevos cuerpos de  lluvia sangre y tierra que son  mi cuerpo  exhausto mi  cuerpo que se deshace y renace  en cada gota en cada cuerpo límpido que resurge cuerpos a los que no hieren los cristales porque son hijos de los cristales cuerpos que se tornan azules blancos y negros como las palabras porque son hijos de las palabras transparentes como ellas pero sin memoria posible sin tiempo  sin dolor cuerpos de ojos cerrados como botones nacidos para el asombro para el pequeño temblor cuerpos que soñamos habitar de niños y a los que llegamos como  adultos sólo  después de  llover toda  la vida. 

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